En el libro El Cuaderno, el escritor José Saramago cita a Almeida Garrett (1799-1854) quien afirmó: “y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si han calculado el número de personas que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infancia, a la ignorancia, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico”. Esta pregunta me lleva a otra: ¿Por qué no se escucha esta reflexión?. La dificultad para medir tal cuestionamiento puede ser una de las razones, no obstante descarto ese argumento al ver a diario estudios de otros temas tan o más difíciles de cuantificar y en algunos casos insólitos. Por ejemplo el que descubrió que las vacas con nombre dan más leche, o el que dice que las personas más altas ganan mejores sueldos.
Entonces pienso que tal vez algunos economistas sean empleados de los mismos ricos, y por ende sus opiniones y diagnósticos se alinean con sus intereses.
Reflexiono sobre el tema, y reconozco que hay otros economistas con sensibilidad social y con opiniones en consonancia con los intereses del pueblo, lo cual me lleva a otro cuestionamiento: ¿Por qué no aparecen frecuentemente en los medios de comunicación?. Quizás sea porque los dueños de los medios de comunicación deciden “invisibilizarlos”.
Así ciertos comunicadores, como resultado de la reiteración de mensajes falaces, y ausencia de verdades silenciadas, pueden generar una opinión pública, que paradójicamente podría ir en contra de los intereses ciudadanos.
¿A quién creerle?. John Kenneth Gabrait nos responde: “no es difícil ver dónde se sitúa el interés de cada cual; bastará con atender a nuestro viejo instinto y responder a la pregunta: ¿quién le paga?. Si un economista es demasiado alabado por los ricos, hay que ponerse en guardia”.
Ilustración: Garzón
Entonces pienso que tal vez algunos economistas sean empleados de los mismos ricos, y por ende sus opiniones y diagnósticos se alinean con sus intereses.
Reflexiono sobre el tema, y reconozco que hay otros economistas con sensibilidad social y con opiniones en consonancia con los intereses del pueblo, lo cual me lleva a otro cuestionamiento: ¿Por qué no aparecen frecuentemente en los medios de comunicación?. Quizás sea porque los dueños de los medios de comunicación deciden “invisibilizarlos”.
Así ciertos comunicadores, como resultado de la reiteración de mensajes falaces, y ausencia de verdades silenciadas, pueden generar una opinión pública, que paradójicamente podría ir en contra de los intereses ciudadanos.
¿A quién creerle?. John Kenneth Gabrait nos responde: “no es difícil ver dónde se sitúa el interés de cada cual; bastará con atender a nuestro viejo instinto y responder a la pregunta: ¿quién le paga?. Si un economista es demasiado alabado por los ricos, hay que ponerse en guardia”.
Ilustración: Garzón

1 comentarios:
increible que un señor( Almeida Garrett ) del 1700 haya sido tan visionario y tantos años antes, hablara de problemas tan actuales, yo me pregunto Beto, el ser humano evoluciona???, involuciona!??? o se mantiene en un letargo extraño, atrapado, que no le permite crecer, o es que aquellos que evolucionan no salen en la prensa, y no son noticia.
En fin ... muy interesante Saramago como siempre, te robare ese extracto de texto para mi facebook, me gusto como reflexcion !!
Un abrazo profe !!
Viviana
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